Durante más de un siglo, la Banda Sinfónica del Estado de Hidalgo ha construido una historia que no solo se mide en años, sino en generaciones. Cinco camadas de músicos han pasado por sus filas, manteniendo vigente una tradición que hoy se reconoce como parte del patrimonio cultural de la entidad.
Fundada en 1910 por Candelario Rivas, la agrupación ha logrado sostener una identidad sonora que atraviesa el tiempo. Bajo la batuta de directores como Manuel Rosas y Leonardo Domínguez, y con la participación de instrumentistas como Humberto Miranda Gasca, Isaías Torres o Juan David Torres Escamilla, la banda ha tejido una narrativa musical que conecta pasado y presente.
Lejos de ser una institución estática, su historia también se cuenta desde lo individual. Miguel Martínez Reina, trompetista originario de Pachuca, lleva dos décadas dentro de la agrupación. Para él, cada ensayo y cada presentación forman parte de una experiencia difícil de describir, pero profundamente significativa. Integrarse a la banda —dice— es un motivo de orgullo que se renueva constantemente.
Hoy, con 52 músicos en escena, la Banda Sinfónica no solo conserva su esencia, sino que continúa expandiendo su alcance. Su repertorio ha sido clave en esa labor: desde oberturas de ópera y sinfonías hasta música mexicana, permitiendo que distintas generaciones se acerquen a múltiples expresiones sonoras.
Más allá de los escenarios formales, la banda ha estado presente en la vida diaria de Hidalgo, acompañando celebraciones, actos cívicos y eventos culturales. Esa cercanía con el público ha sido uno de los factores que la mantienen vigente.
Para músicos como el tubista Juan David Torres Escamilla, con tres décadas dentro del grupo, recorrer el estado ha significado llevar la música a rincones donde pocas veces llegan este tipo de propuestas, consolidando así su papel como difusora cultural.
Ahora, en el marco de su 125 aniversario, la agrupación se prepara para uno de los momentos más relevantes de su historia reciente: un concierto en el Palacio de Bellas Artes el próximo 21 de marzo. El programa, adelantan sus integrantes, incluirá piezas distintas a las habituales, además de música hidalguense.
Presentarse en uno de los recintos más emblemáticos del país no es un logro menor. Para quienes integran la banda, se trata de una meta largamente anhelada, pero también de una oportunidad para reafirmar que, a 125 años de su fundación, la música que nació en Hidalgo sigue encontrando nuevos escenarios para escucharse.