En medio de ferias y festivales donde abundan las bebidas preparadas, un stand suele destacar por las filas que se forman frente a cántaros de barro llenos de fruta fresca y mezcal.
Detrás de ese proyecto está Gerardo Campa, originario de Mixquiahuala, quien hace tres años decidió apostar por un emprendimiento que hoy no solo le da sustento, sino que articula a un sector artesanal de Hidalgo.
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La marca se llama Don Chuy; Aunque en muchas regiones esta bebida se prepara con tequila, la propuesta de Gerardo gira en torno al mezcal proveniente del sur de Zacatecas. El toque distintivo, asegura, está en la calidad: fruta natural, ingredientes frescos y una sal de chinicuil elaborada en Zempoala.
Pero el verdadero diferenciador no está solo en la receta, sino en la red que la hace posible. Los cántaros de barro son elaborados por un artesano de Tepetitlán; el mandil que porta el equipo proviene de manos de Ixmiquilpan; el logotipo —un luchador convertido en emblema de la marca— es obra de un cartonero de Tlaxcoapan; además, cuentan con uniformes bordados por artesanos de la región.
En total, nueve creadores hidalguenses y un productor de Zacatecas participan en la cadena.
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Gerardo detectó la oportunidad al observar el comportamiento del público en eventos turísticos y culturales; más que llevarse una botella, la gente busca una experiencia inmediata.
“Van a la feria a comer y a tomar algo”, resumió. Así decidió especializarse exclusivamente en cantaritos, sin diversificar la oferta. “Aquí solo vendemos cantaritos”, dijo con convicción.
El proyecto ha crecido al ritmo de las ferias gastronómicas y turísticas. Han participado en el Tianguis Nacional de Pueblos Mágicos, en la Feria de la Barbacoa en Actopan y en la Muestra Gastronómica de Santiago de Anaya, además de festivales del Ximbo y encuentros de asados.
Incluso, representaron a Hidalgo en el primer Tianguis Turístico Binacional en San Diego y tuvieron presencia en Fitur 2026, en España.
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Para Campa, quien estudió en Pachuca y trabajó durante años en medios de comunicación, emprender fue una manera de capitalizar su experiencia y sus viajes.
“De esto comemos”, afirmó consciente de que el esfuerzo no solo es suyo. Cada cántaro vendido activa una cadena productiva que beneficia a varias familias.
El nombre de la marca rinde homenaje al maestro mezcalero Jesús Correa, conocido como Don Chuy, quien produce el mezcal que da vida a la bebida. Aunque Gerardo también carga con el apodo, aclara que el reconocimiento es para quien destila el espíritu del proyecto.
Hoy, con planes de expandirse a otro país, el emprendedor hidalguense mantiene la filosofía de calidad, identidad y trabajo colectivo. “Yo puedo decir maravillas, pero lo mejor es probarlos”, concluyó.