Pumas no solo ganó en la última jornada: dejó claro que atraviesa su mejor momento. El conjunto universitario se impuso 0-2 al Pachuca en el estadio Hidalgo y selló una fase regular que lo coloca como uno de los rivales más incómodos rumbo a la Liguilla.
El equipo dirigido por Efraín Juárez encontró rápido el camino. Apenas al minuto 4, Uriel Antuna aprovechó una jugada a balón parado para aparecer sin marca dentro del área y abrir el marcador con un certero remate de cabeza tras el centro de Robert Morales.
El panorama se complicó todavía más para los Tuzos casi de inmediato. Al 6’, Brian García se fue expulsado tras una agresión sobre Rodrigo López, dejando a su equipo en inferioridad numérica desde muy temprano.
Con el control del partido, Pumas insistió en ampliar la ventaja. Lo consiguió en el arranque del segundo tiempo, cuando el árbitro señaló un penal tras una falta sobre Jordan Carrillo. Robert Morales fue el encargado de ejecutar y no falló al 48’, firmando el 0-2 definitivo y sumando su octavo gol del torneo.
Pachuca intentó reaccionar, pero se topó con una sólida actuación defensiva y con un Keylor Navas que respondió cada vez que fue exigido. El arquero auriazul registró cuatro atajadas clave y alcanzó su séptimo partido sin recibir gol en la campaña.
El triunfo no solo significó tres puntos más. Pumas cerró con 36 unidades y su décima victoria del torneo, una cifra que no alcanzaba desde hace más de una década. Además, extendió su racha a ocho partidos sin perder, en los que sumó 20 de 24 puntos posibles.
Con ese impulso, los universitarios llegan a la Liguilla como uno de los equipos más sólidos y en mejor ritmo. El objetivo inmediato ya está cumplido: instalarse entre los primeros lugares. Ahora, la mira está puesta en lo que sigue, la pelea por el campeonato que se les ha negado en los últimos años.