Contra todos los pronósticos y apelando a una resistencia inquebrantable, Paraguay escribió una de las páginas más memorables de la Copa del Mundo al derribar a Alemania en una dramática definición por penales.
La Albirroja soportó el asedio europeo durante 120 minutos, encontró respuestas en los momentos de mayor presión y, cuando parecía estar al borde de la eliminación, logró mantenerse con vida para llevar el desenlace a una instancia en la que el favorito terminó sucumbiendo.
Desde los once pasos, los sudamericanos consumaron la hazaña con un triunfo de (4-3), firmando la primera gran sorpresa del torneo y enviando a casa a una de las selecciones más poderosas del planeta.