“¡Sí se pudo, sí se pudo!”, entre el caos y los tumultos, minutos antes de las 10:00 de la mañana, miles de aficionados lograron ingresar al Fan Fest del Zócalo capitalino, para acompañar a la distancia, a la Selección Mexicana, en el partido contra Sudáfrica que marcó el inicio de la Copa del Mundo 2026.
Para muchos, la espera fue larga y de incertidumbre, pues incluso durante las primeras horas del día, parecía improbable que se llevara a cabo el festival, ante el campamento que mantiene la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en las calles del primer cuadro de la ciudad.
Para Rocío, quien vino desde Puebla para vivir la experiencia de un Mundial en CDMX, esa espera inició desde las 7:00 de la mañana, cuando llegó al Centro Histórico para unirse a una fila que entonces ya era larga.
A las 7:59 de la mañana, la buena noticia se confirmó: la jefa de Gobierno, Clara Brugada, emitió un mensaje en redes sociales en el que anunció que los accesos al Fan Fest del Zócalo se abrirían en los próximos minutos.
Para las 8:00 de la mañana, la fila de aficionados que se encontraban a la espera para ingresar al Zócalo, ya se estimaba en 20 mil personas. Hubo quienes llegaron desde la madrugada para apartar un lugar; otros, desde la noche anterior atravesaron la ciudad con un sólo objetivo: apoyar a su selección.
Entre banderas tricolor, sombreros de charro y el insistente sonido de las matracas y trompetas, los aficionados aguardaban pacientes y formando una sola e interminable —pues llegó hasta el Eje Central Lázaro Cárdenas— fila, hasta 9:55 de la mañana, cuando se abrió el acceso de 20 de noviembre para que la población pudiera ingresar al festival, aunque no faltaron algunos que amenazaban con dar portazo para tumbar las vallas que resguardan la zona antes del evento.
“No me lo podía perder; llegamos desde las 5:00 de la mañana”, contó a EL UNIVERSAL la señora Karla, quien junto a sus dos hijos y su marido, se dieron cita en el festival portando playeras verdes y la cara pintada con motivos de la bandera nacional. Ya adentro, el ambiente fue de fiesta. Turistas extranjeros y locales, aprovecharon cada segundo para sumarse a la fiebre pambolera.
No faltó quien ingresó con cervezas en mano. Y aunque en todo momento se vio a uniformados en la zona, la revisión, una vez dentro, fue poca.
Antes del mediodía, cuando todavía no daba inicio el partido, las autoridades advirtieron que el Zócalo se encontraba en lleno total, por lo que recomendaron al resto de visitantes, acudir al festival futbolero que se habilitó en Plaza Garibaldi.
A las 13:00 horas, bajo un sol intermitente, decenas de familias se hicieron una sola masa verde en las inmediaciones de la plaza pública más importante del país, para disfrutar de la inauguración de la justa deportiva a través de la pantalla gigante que se instaló frente a la Catedral.
“¡Goool!”, se escuchó gritar al unísono, en punto de la 1:14 de la tarde a miles de aficionados, quienes desde el Fan Fest del Zócalo capitalino celebraron el primer gol de México de la Copa del Mundo 2026. “¡Eso México!”, se animó a gritar un ciudadano argentino que se encontraba en el lugar.
Frente a los edificios del Gobierno de la CDMX, la administración capitalina instaló coloridas decoraciones con motivos mexicanos, entre los que destacan una piñata de papel picado y varias figuras de ajolote, que llamaron la atención de los presentes, quienes no desaprovecharon la oportunidad de tomarse selfies.
La fiebre del Mundial se extendió por las calles del Centro Histórico, donde decenas de ciudadanos, algunos que no alcanzaron a ingresar al Zócalo, aprovecharon a abarrotar fondas, restaurantes y todo tipo de negocio donde podía echarse una cerveza mientras veían el partido. Cerca de las 14:40 de la tarde, cuando la Selección Mexicana metió el segundo gol del partido, se escuchó a los comensales de los restantes gritar “¡Goool!”, seguido de un “¡Salud!” que trascendió mesas y, en algunos casos, nacionalidades.
A las 15:00 horas, una vez que concluyó el partido, los miles de aficionados salieron de las inmediaciones del Zócalo todavía bajo el rayo de sol, pero apenas minutos después, el cielo se nubló y cayó un aguacero que obligó a muchos a sacar sus paraguas, mientras que los menos precavidos terminaron empapados en su trayecto de regreso al Metro.
La bandera que muchos ondeaban cuando México anotó goles, sirvió a algunos para protegerse las espaldas. Hubo quienes se quitaron la camisa para disfrutar de la lluvia y de la victoria, algunos rumbo al Ángel de la Independencia donde se llevó a cabo la celebración, otros, de regreso a sus casas.